Por qué España debe salir de la OTAN.

La integración en la OTAN, no solo significa una supeditación militar y política a intereses ajenos, sino también una verdadera colonización cultural, propia también de un ejército cipayo. La instrucción de los oficiales e incluso de la tropa se hace cada vez más en inglés, que se convierte en lengua cooficial de nuestro ejército, en directa vulneración no solo de la Constitución sino de la propia dignidad y honor del país.

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1.- La OTAN fue creada como barrera frente al expansionismo soviético sobre Europa occidental. La posibilidad de tal expansionismo desapareció en 1991 con la desintegración de la Unión Soviética y del Pacto de Varsovia y por ello tal organización perdía su razón de ser. Su área de actuación de limitaba en principio al Atlántico Norte, es decir, al área de Usa y Europa occidental. Sin embargo, caída la URSS no solo se ha mantenido, sino que, con diversos pretextos,  ha ampliado su área de actuación a prácticamente todo el mundo.

2.- El elemento dirigente de la OTAN fue desde el primer momento Usa. Ello era natural, ya que no solo era la potencia capaz de contrarrestar el expansionismo soviético, sino que también fue su intervención militar en la II Guerra Mundial la que preservó o impuso la democracia en Europa occidental y reinició su prosperidad con el Plan Marshall. Dentro de la OTAN, la segunda potencia, muy estrechamente ligada a Usa, era y es Inglaterra. Sin embargo España no tiene esa enorme deuda política, moral y económica con Usa, siendo el único país europeo en esa circunstancia. No tenía, por tanto, razón para ingresar en la alianza, máxime cuando sus países europeos compartían con los comunistas la hostilidad al régimen español.

3.- Además, tanto Usa como, sobre todo Inglaterra, han sido históricamente potencias enemigas de España.  Inglaterra sigue siéndolo plenamente, como demuestra su retención de Gibraltar. Y los intereses de Usa y de España en América son claramente divergentes.

4.- No obstante, la amenaza soviética afectaba también a España, donde persistía la actividad subversiva comunista, y por esa razón, y por solidaridad con Europa occidental, España abandonó su tradicional neutralidad y apoyó a Usa, facilitándole bases militares, aunque sin supeditarse a su política exterior.

5.- Asimismo, España denunció la invasión de una parte estratégica de su propio territorio, mediante una colonia pirática,  por la segunda potencia influyente de la OTAN, Inglaterra. España hizo reconocer su derecho en la ONU y ante la actitud arrogante e imperial de Inglaterra, aisló el peñón por tierra, convirtiendo la colonia en una ruina para el país invasor. Esta política habría dado fruto con el tiempo, pero fue invertida por el gobierno socialista de Felipe González, convirtiendo Gibraltar en un emporio de negocios opacos para el ocupante. Con ello, el gobierno de Madrid convertía a España, automáticamente en lacayo y subordinado al de Londres en una política técnicamente descriptible como traición al propio país.

6.- Se da el caso, además, de que así como la OTAN cubre Gibraltar, no cubre las ciudades españolas de Ceuta y Melilla. Ello no es casual, sino que responde a un claro designio de mantener la colonia y utilizar a España como peón en una política general. Designio compartido por todos los gobiernos teóricamente españoles desde Felipe González.

7.- Desaparecida la amenaza soviética,  España ya no tiene ningún enemigo potencial aparte de Marruecos. Se trata de un enemigo comparativamente muy débil frente al cual España no tiene necesidad de  ninguna alianza ni tampoco del respaldo useño. Pero el entusiasmo de los políticos y de bastantes militares por permanecer en esa organización demuestra su nula identificación con España y sí con intereses ajenos. Pues España tampoco tiene interés en invadir o imponer su forma de vida a otros países. Y menos por cuenta ajena.

8. La política de “primaveras árabes” seguida por la OTAN, así como de intervenciones en Afganistán y otros países, generadora de guerras civiles brutales y de situaciones caóticas con cientos de miles de víctimas, son precisamente muy perjudiciales para España, que por su posición geoestratégica se encuentra particularmente expuesta a las convulsiones en los países islámicos del norte de África. En ese sentido, España desempeña en la OTAN un papel de peón de brega al servicio de intereses ajenos, con sus fuerzas armadas en calidad real  de ejército cipayo.

9. La integración en la OTAN, no solo significa una supeditación militar y política a intereses ajenos, sino también una verdadera colonización cultural, propia también de un ejército cipayo. La instrucción de los oficiales e incluso de la tropa se hace cada vez más en inglés, que se convierte en lengua cooficial de nuestro ejército, en directa vulneración no solo de la Constitución sino de la propia dignidad y honor del país.

10. La posición de España se vuelve más dañina por cuanto su gobierno actual muestra  fervor en hostigar a Rusia, una política completamente ajena a nuestros intereses y potencialmente muy perjudicial.  La OTAN se ha convertido en una organización agresiva, que ha destruido la paz en diversas regiones. Y nuestros intereses están, desde luego, muy alejados del hostigamiento antirruso.

11. Por todo lo anterior España debe volver cuanto antes a una política de neutralidad, mantenida en las dos guerras mundiales en circunstancias sumamente difíciles,  y extraordinariamente beneficiosa para España e indirectamente  para los demás países. Es obvio que la vuelta a la neutralidad exige la eliminación de la actual clase o casta política corrupta, zapateril y antidemocrática. La exigencia de neutralidad debería cuajar en la opinión pública y servir de ariete contra un sistema político salido de la transición y hoy podrido y agotado.

 

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